Tengo que aceptar que ha sido una jornada sacrificada: Talleres sabatinos, robándole calidad de tiempo a mi familia, la cual adoro grandemente por compartir mis deseos e inquietudes y por su apoyo sin condiciones; viajes por todo Puerto Rico, que dicho sea de paso tengo que aceptar que me perdía hasta en mis propios zapatos; amigos nuevos, experiencias maravillosas, pero la mayor de todas las experiencias ha sido el aprendizaje obtenido que podré trasladar a mis estudiantes amados, a mis compañeros maestros y a los padres.
CENIT ha sido una gran experiencia en mi vida profesional, un nuevo peldaño en mi caminar educativo y ojalá esta iniciativa dure muchos años y siga impactando cada día a más escuelas en P.R. Gracias a Nilda Ortiz y su gran equipo Ceniteño.